viernes, 19 de septiembre de 2014

¿Cuántos números hay?

Eloi (5 años) lleva un tiempo con mucha curiosidad por los números. En su cole lo hacen tan bien que le enseñan cosas sin que se dé demasiada cuenta. Y poco a poco eso va calando. Es como si le fueran dando lecciones al subconsciente y un día alguna sale a un plano más consciente. En ese momento suena un "Eureka" en su cabeza y se pone muy contento de lo que descubre.

Este verano hemos disfrutado varios Eurekas...

El primero transcurrió en una playa. Estaba él recogiendo conchas y cristalitos. Los puso sobre la toalla ordenados por colores. Y de repente, cuando los contaba, se quedó paralizado de la emoción (sí, la emoción del descubrir). Unos segundos después dijo:

"Mamá, mamá, mira: hay unos números que tienen un número en medio y otros que no"

Su madre no entendía al principio, pero cuando se acercó a la toalla descubrió el misterio. Eloi se había dado cuenta de que al poner tres cristalitos juntos, o cinco o siete, siempre podía separar dos grupos de cristales y dejar uno en medio. Ese era el "número que queda en medio"... Sin embargo, cuando ponía dos, cuatro o seis cristalitos, no era posible dejar uno en medio.

Nuestro pequeño orco acababa de experimentar en neurona propia lo que son los números pares e impares. Lógicamente su madre recompensó su descubrimiento con una explicación sobre números pares e impares. A partir de ese día todo el rato estaba preguntando si tal número (el 80943, por ejemplo) era par o impar. Hasta que unas semanas después de su descubrimiento llegó lo que su madre y yo nos temíamos:

"Papá, el infinito ¿es par o impar?"

Ay, pensé. En estos momentos siempre me acuerdo de los libros esos tan estupendos donde dicen que hay que fomentar la curiosidad de los niños y que está feo eso de decirles "deja ya de de preguntar cosas". Igual tienen razón, pero también es posible que nos estemos pasando...Total, que en ese momento me acordé de +Clara Grima (una estupenda matemática twittera-bloguera divulgadora de pelo rojo) y le pedí ayuda:




Ella contestó amablemente con una respuesta contundente aunque algo difícil de explicar a un niño:

Le respondimos tratando de hacerle ver el concepto de concepto de infinito, pero no se quedó demasiado convencido. Puso cara de "me la estás colando". Y ya me sé yo qué viene después de eso: me la devuelve multiplicada...

Hoy, mientras íbamos al cole en bici (bueno, en bici yo. Mis nenes en remolque, como reyes...), ha sido el día elegido para devolverme el "concepto" de infinito. Estaba yo resoplando con el corazón en la boca cuando va y empieza la siguiente conversación:

Eloi: "Papá, estoy pensando una cosa".
Yo: "(ay madre). Dime hijo..."
Eloi: "Es que no es verdad eso de que haya infinitos números"
Yo (en modo condescendiente): "Claro que sí, hijo. Si te pones a contar desde el uno en adelante, nunca acabarías. Siempre podrías seguir avanzando".
Eloi: "No, no es verdad"
Yo: "Sí, hijo. Hazme caso, soy tu padre y sé más de números que tú"

(bien, ya ha conseguido ponerme donde quería tenerme. Creo que huele el aire de superioridad de los adultos. Y cuando detecta ese olor es implacable: dispara al cuello)

Eloi: "No, te equivocas. Hay solo 10 números: del 0 al 9. Y todos los demás números se hacen mezclando esos. Por ejemplo, once es un uno al lado de otro uno ¿Entiendes?".
Yo: "Pues sí, tienes toda la razón del mundo. No entendía que querías decir"

Y así van pasando los días, entre eurekas y patinazos de su padre... Es curiosos como le gustan los números y no le gustan las letras. No parece tener demasiado interés en aprender a leer. Sin embargo sí que empieza a entender algunos conceptos más complejos de las matemáticas como la multiplicación. Ya entiende el concepto de mitad y de doble y lo usa para hacer sumas sencillas. Pero aún le cuesta escribir palabras algo más complejas que su nombre.

Mientras, Mario (2 años) también ha aprendido a contar. Pero lo hace a su manera, con un nuevo sistema numérico. Para él solo existen los números 1, 2, 5 y 7. Parece que no le gusta como suenan los demás... Su cabecita todavía no se ocupa de esas cosas. Él está ahora muy entretenido con el concepto de comparación. El otro día, por ejemplo, su madre le preparó un bocadillo de paté. Él al verlo por primera vez, lo abrió y dijo:

"Mamá, parece caca de gato"

Nunca ha visto la caca de gato, pero el tío hizo la comparación con una componente de sorna bien evidente. Después de decir esto, metió el dedo en el paté (=caca de gato) y se pintó los labios...

Bueno, hasta aquí la historia de hoy...

Prometo que la próxima entrada irá sobre cuestiones laborales (espero que interesante)






domingo, 16 de febrero de 2014

Gracias por mi (nuestro) curriculum.


Los que me conocen saben que estoy empeñado en la palabra "nosotros". Es casi obsesión lo de trabajar en equipo y tratar de canalizar el potencial y el ego del individuo a través del trabajo grupal. No os creais, no es modestia ni humildad. Es en realidad una forma algo rebuscada de egocentrismo. Pero bueno, me lo perdono. 

El Curriculum académico es el paradigma de lo que no me gusta. Consta de una serie de méritos en los que aparece tu nombre en primer lugar: artículos científicos, charlas, comunicaciones a congresos, libros, etc. Si tu nombre no está, no existes. Eres mejor científico cuanto mayor es el número de referencias con tu nombre. Y si además esos productos tienen tu nombre escrito en inglés, pues mejor que mejor. Al final el trabajo científico consiste en conseguir muchos méritos. Se han perdido en buena medida los objetivos del bien común que persigue la ciencia: generar conocimiento para la sociedad y aplicarlo. 

El caso es que, dada mi trayectoria profesional, mi curriculum no es gran cosa. Sí, ya sé que alguno dirá que eso del "nosotros" y la transferencia de conocimiento a los gestores (del medio ambiente) es una excusa cutre para tratar de explicar mi pobre curriculum. Y tienen razón los que lo dicen (más o menos). Tengo pocas publicaciones científicas y menos aún en las que mi nombre aparezca el primero. Pero aún así hace unos meses decidí intentar acreditarme por la ANECA. La acreditación consiste en que preparas un dossier enorme con tus méritos y los presentas a una agencia que decide si eres apto o no para ejercer de profesor en una universidad de Españikistán. La verdad es que no confiaba yo en conseguir la acreditación. Sin embargo ayer recibí una carta en la que se aceptaba mi solicitud. Y ahora soy un flamante "profesor contratado doctor" (que no cunda el pánico, podéis seguir tuteándome). 

Después de la sorpresa y la alegría iniciales, he pensado dos cosas que quería dejar por escrito:

La primera es que mi curriculum no debe de ser tan malo para que unos señores muy sabios hayan considerado que merezco la acreditación. Se ve que las publicaciones que tengo no son tan pocas y que otras cosas que hago (y que suelo despreciar) no son tan inútiles: reuniones y saraos en el extranjero, presentaciones, networking (=chicoleo), etc. Para ser una primera conclusión no es muy elaborada, no. Es casi obvia, de hecho.

La segunda sí que es más importante (creo). He sido consciente de que "el sistema" al que tanto critico ha tenido a bien valorar el trabajo de alguien que aparece como segundo o tercer autor en más de la mitad de los méritos de su curriculum. Y si lo han valorado positivamente es que han considerado que lo de trabajar en un equipo tiene su importancia. O sea, que no solo se avanza siendo el primero y regando únicamente tu jardín. También se puede avanzar contribuyendo a regar el jardín de otros... Y esta conclusión me ha encantado.

O sea que, en realidad, no me he acreditado yo. Nos hemos acreditado todos los que firmamos en los méritos que incluí en el dossier. Así que desde aquí, un gran enhorabuena a todos (son muchos para enumerarlos). Pero sobre todo, un más grande aún GRACIAS. Me ha encantado trabajar con todos y cada uno con los que he firmado algo (desde 1998 hasta ayer mismo).

Una de cal y otra de arena

Los dos o tres asiduos lectores de este blog habrán notado a estas alturas que trato de contar la parte divertida de ser padre. A veces es divertido de verdad y a veces es irónicamente divertido. Pero también hay momentos en los que te apetecería dejar de ser padre. Y otros en los que lo dejarías todo por tus vástagos...

Hoy tocan dos ejemplos de los últimos. Una de cal y una de arena. Nunca supe bien cuál es la buena, la cal o la arena. En este caso la de cal es la mala:

Lunes 10 de febrero de 2014; 7:54 A.M. (hora de ir al cole)

Yo (cambiándole el pañal a Mario en el baño): Eloi, por favor, quítate el pijama y vístete. Tenemos que ir al cole



  • Eloi: ...
  • Yo: Eloi, vístete.
  • Eloi: ...
  • Yo: me estoy enfadando. Por favor, hazme caso y quítate el pijama o irás al cole con él puesto
  • Eloi: ...
  • Yo (sí, pasó lo que era de esperar, perdí los nervios y le grité con voz atronadora): ¡¡¡ ELOI !!!, ¡¡¡VÍSTETE YA!!!
  • Eloi: aaagghhh (llantina). No quiero, no me gusta, no quiero ir al cole
  • Yo (avergonzado y enfadado conmigo mismo por haberle gritado): Eloi cariño, ¿Qué te pasa?. Llevas toda la mañana quejándote sin razón (no había querido ni biberón, ni desayunar ni nada de nada). No es normal. Tú siempre te portas bien. ¿es que te duele algo?
  • Eloi (entre sollozos y enfadado): Sí papá. ¡¡¡Me dueles tú!!!
  • Yo: ... (entre sollozos)


No sé de dónde se sacó la frase. No creo que la oyera en ningún otro sitio. El tío fue capaz de verbalizar la ira y el enfado que tenía contra mí por haberle gritado. Y uso una frase llena de sentido que se me clavó bien dentro.

Pero no hay cal sin arena:

Jueves 13 de febrero de 2014; 20:45 (hora de dormir)

Después de cenar Eloi se toma un biberón (no lo perdona nunca. La "leche" puede ser de avena, almendra o incluso de vaca. Pero  siempre ha de tener una cucharada de miel y un poco de canela. Tengo por hijo un orco gourmet). Se lo toma tumbado en el sofá, tapado con su manta favorita. Después de tomárselo toca ir a hacer pipí y lavarse los dientes:



  • Yo: Eloi, venga guapo vamos a hacer pipí.
  • Eloi: Papá, tengo mucho sueño. Llévame en brazos por favor.
  • Yo: vaaaaaale (y lo cargo en brazos hasta el baño)
  • Eloi: aaaahhh (bosteza y se saca la churra. Se pone a hacer pipí sin sujetársela. Es así de chulo)
  • Yo: Eloi, por favor, no hagas eso que si no lo ensuciarás todo.
  • Eloi: Es que tengo mucho suelo.
  • Yo: anda anda lo que tienes es mucho morro (y redirijo el chorro como puedo).
  • Eloi (mientras yo sacudo su churrita): Papá, ¿sabes que estoy muy contento de que seas mi padre?
  • Yo: ... (entre sollozos)


Y así van pasando los días, entre cales y arenas. Hoy ha aprendido a montar en bici sin ruedecitas pequeñas. En un suspiro estará subiendo puertos y humillando a su viejo padre ;)

Mientras, Mario, ha aprendido a decir "sí":


  • Yo: Mario, ¿quieres un yogur?
  • Mario: (es un sí con seguridad, pero con la "s" poco marcada. Mezclada con "t")
  • Yo: vale, ¿quieres un bocadillo de calamares?
  • Mario:
  • Yo: Ya, ¿te apetece quizás un zumo de pipí de rata?
  • Mario (con cara de no entender nada, pero muy firme en sus convicciones):


Está algo confundido aún, pero le pillará el truco (por su bien). Ha aprendido a distinguir la entonación interrogativa y siempre responde con un sí. Me recuerda a mí mismo cuando me proponen dar una charla, ir a una reunión o meterme en cualquier charco ;)





martes, 17 de septiembre de 2013

¿Cuántos Mamuts hacen falta para ganar a un Tyranosaurus rex?



Eloi (4 años) ha entrado en una fase curiosa (bueno, todas las anteriores también lo han sido). Ahora le ha dado por preguntar muchas cosas en plan comparación. Ahí van unos ejemplos:


Él: Papá, ¿Qué es más rápido, una estrella fugaz o una neurona?
Yo: Pueeeees buf. Una estrella fugaz, porque en realidad, las neuronas no se mueven. 
Nota: Le he contado que en su cerebro (él dice "celebro") hay unas células especiales llamadas neuronas. Por ellas pasan los "pensamientos" y se almacenan los recuerdos. Debe de haberse dado cuenta de que lo de pensar es algo que ocurre rápidamente, pero no sabe exactamente cómo de rápido ...

Él: ¿Quién ganaría una pelea: un elefante, un mamut o un Tiranosaurus Rex?
Yo: Bueno, pues yo creo que un T. rex. 

Él: ¿Y si pelean el Mamut y el T. rex contra el elefante?
Yo: Seguro que entre los dos le dan una buena paliza al pobre elefante. Pero, ¿por qué te empeñas en que todo el mundo se pelee? 
Eloi no contesta...

Él: Curro (a veces me llama por mi nombre. Me pone de los nervios. Creo que lo sabe y le gusta ...) ¿Quién ganaría una pelea un niño o un organgután?
Yo digo: Seguramente el orangután.
Y añado sin hablar: , aunque si el niño es medio Orco como tú, no estaría tan seguro ;)

Él insiste: Pero, ¿Y si son muchos niños y un orangután?.
Yo: Depende de cuántos niños sean y de cómo de brutos... (ha captado la indirecta, pero calla vilmente)

Para él lo de la fuerza física es algo muy importante. Su lóbulo frontal aún no ha vencido del todo al "celebro" reptiliano que ocupa el resto de su ser ;) Todo se mide en cantidad de fuerza. No usa Newtons ni Kilopondios, sino grados. Sí, le molan los grados. De hecho, todo se mide en grados: "Papá, te quiero 99 grados" o "Tiene una fuerza de 500 grados". No sé de dónde habrá sacado esto... El caso es que la fuerza es la primera magnitud abstracta con la que está familiarizándose. No es casualidad. Los que vivimos con él no paramos de insistirle en que tiene que controlar su fuerza. Y el primer paso para esto es saber cuantificarla. No vamos muy bien. Sigue creyendo que es más fuerte que el T. rex ;)

Y si la fuerza mola, la velocidad no se queda corta. Solemos hablar de velocidad cuando vamos al cole en bici. La aventura se presta a ello ...:

Eloi: Papá, ¿Qué es más rápido, un leopardo o un cohete espacial?
Yo: Pues claramente un cohete, hijo. Pero muchísimo más rápido.

Pero mi pequeño orco de las montañas (y ríos) también tiene un punto intelectual. Cual mono bípedo comienza a levantar la cabeza para mirar las estrellas y a preguntarse qué hay debajo de sus pies. Ahí van más comparaciones:


Eloi: Papá, ¿Qué planeta del sistema solar es más grande que el Sol?
Yo pienso: Joder, ya casi ha superado todo el conocimiento que su mi abuela adquirió sobre astronomía. La pobre murió creyendo que el Sol era un "praneta".
Pero le digo: No hay ningún planeta más grande que el Sol en el Sistema Solar...

Él: ¿Qué quema más, la lava o el sol?
Yo: El Sol quema muchísimo más que la lava.

Creo que la comparación es una herramienta estupenda que usan los niños para contextualizarse en el mundo que les rodea. Usan las respuesta a modo de aproximaciones sucesivas para ver cómo de lejos está algo, cómo de duro o cómo de caliente. Es como si, de manera inconsciente, buscaran establecer sistemas de referencia relativos. Algo así como "no sé lo lejos que está la casa de mis abuelos, pero si aprendo que está más lejos que mi cole, pues me hago una idea". Al principio este sistema relativo es poco útil: nunca se cruzará con un T. rex ni con un Mamut para poner en práctica la lección. Pero poco a poco irá estrechando los umbrales de este sistema de referencia. Y espero que en ese momento aprenda dos cosas: 1) No es buena idea darle cabezazos a su padre en la entrepierna, 2) Cuando juegas a peleillas no puedes usar toda tu fuerza: te arriesgas a que tu contrincante lo haga también ...

Mientras, en una esquina de la habitación (o del remolque, o del coche...), Mario (1 año) se hace el despistado. Nos hace creer que no se entera, que está muy ocupado intentando enchufar la tostadora o comiendo restos de comida que caen al suelo. Pero a mí no me engaña. Su pequeño "celebro" está tomando nota. Sus ojillos le delatan. Son de un azul mar en un día bonito (según un amigo que lo quiere mucho), pero además parecen decir: "cuando este cuerpo de bebé me mantenga firme os voy a demostrar quién es más rápido, más fuerte y quema más"...

martes, 23 de julio de 2013

Hoy he estado en un tribunal de proyectos de fin de master...

No debería estar escribiendo esta entrada. Ahora mismo debería estar terminando de rellenar la solicitud de un proyecto para conseguir dinero con el que seguir comiendo. Eso con la mano derecha porque con la izquierda debería de estar publicando artículos para mejorar mi curriculum y así estabilizar mi situación profesional (juas). Pero no me da la gana de hacer esas cosas esta tarde. Voy a escribir porque me apetece.

Después de este aviso a navegantes, ahí voy.

Hoy me ha tocado (de rebote, como casi siempre) estar de secretario en un tribunal de proyectos de fin del master de Conservación, gestión y restauración de la biodiversidad. Me tocaba evaluar cinco proyectos completamente diferentes. Como me pasa siempre ninguno de ellos se corresponde con los ámbitos en los que soy experto. Estoy empezando a pensar que no tengo ámbito de experiencia y que como dijo el gran Ángel Felicísimo (@elgolem) soy especialista en generalidades.

Bueno, el caso es que después de leerme los cinco proyectos y de debatir amigablemente con los "masterandos" (seguro que no se dice así), he pensado que quizás se podrían contar los cinco proyectos como si fueran uno (o casi):

Jenaro nos ha contado cómo el tamaño de las hojas, el número de bellotas y de flores del roble melojo (Q. pyrenaica) cambia al hacerlo la altura del robledal. O lo que es lo mismo, es posible parametrizar un modelo que prediga el valor de esas variables en función de factores abióticos (temperatura y humedad del suelo fundamentalmente). Algo parecido ha hecho Carlos, pero cambiando el contexto abiótico del roble melojo. Él ha tratado de establecer una relación entre la presencia de madera muerta (procedente de restos de un incendio) y la supervivencia de plantones de roble. Como era de esperar hay un notable efecto facilitador: las ramas muertas favorecen la supervivencia del roble. También hay cambios en la cantidad de nitrógeno y fósforo en función del tratamiento y de la altura (probablemente detrás de esto se esconda el hecho de que a distintas alturas hay distintos tipos de suelos). Jose Antonio también ha tratado de establecer una relación entre una variable ecológica y una serie de factores (abióticos y bióticos). En este caso se trataba de identificar en qué medida el sobrepastoreo afecta a la supervivencia de las poblaciones del topillo de cabrera. Casi para terminar, Carmen se ha atrevido a simular cómo el suelo es capaz de almacenar carbono procedente de la hojarasca en una plantación de pinar. Por último Jaime ha intentado crear una serie de indicadores que muestran el estado de conservación de una serie de hábitats psamnófilos (arenas y dunas) de la Directiva de hábitats.

¿Y si fuéramos capaces de unir los cinco proyectos y aplicarlos a un ámbito territorial determinado?. ¿seríamos capaces de generar un modelo que simulara el efecto de las variables ecológicas (producción de bellotas, supervivencia, acúmulo de carbono en el suelo, demografía del topillo) en función del contexto abiótico?. Necesitaríamos algunos recursos económicos y sobre todo visión de conjunto, herramientas analíticas potentes y mucha ilusión (la que tienen estos jóvenes investigadores)...

Creo que hacemos una ciencia parcial y sesgada hacia aspectos temáticos y metodológicos muy concretos. Para resolver los problemas de relación que tiene nuestra sociedad con el resto de la biosfera necesitamos (entre otras muchas cosas) integrar la ciencia disponible en modelos complejos que aporten resultados aplicables al territorio.

La imagen de abajo muestra esta idea... Pero chicos, no hagáis caso de lo que digo. En realidad yo soy solo un pringaillo con pocos artículos científicos, así que no tengo mucho criterio para opinar de esto.





jueves, 13 de junio de 2013

Libros estáticos vs. libros dinámicos

En el contexto del Observatorio de cambio global de Sierra Nevada se han editado varios libros en los últimos años. Entiéndase libro en el sentido más literal del término: conjunto de páginas escritas y unidas por un lado (encuadernadas)


El primero se titula "Observatorio de seguimiento del cambio global de Sierra Nevada: Datos básicos". Pretende ser un resumen de los objetivos principales del proyecto, así como mostrar hasta dónde queremos llegar con el mismo. Contiene una serie de indicadores gráficos sobre el estado y evolución de los ecosistemas de Sierra Nevada.


Aproximadamente un año después editamos "Observatorio de seguimiento del cambio global de Sierra Nevada: Metodologías de seguimiento". Este documento es un compendio de todas las metodologías de seguimiento que se llevan a cabo en el proyecto. Tiene un formato basado en fichas sencillas con fotos, esquemas y demás.

En mayo de 2012 se presentaron dos publicaciones más, relacionadas con el Observatorio de manera algo más tangencial:

"Las aves de Sierra Nevada" es una especie de prontuario de las aves más frecuentes de Sierra Nevada. Contiene abundante documentación gráfica e ilustraciones. También contiene una serie de itinerarios ornitológicos muy interesantes. "Las mariposas diurnas de Sierra Nevada" es otro catálogo que sigue una estructura similar al anterior pero que en este caso describe parte de la diversidad de mariposas nevadenses. También contiene abundantes fichas con mapas de distribución, fotos, etc.

En el momento de escritura de esta entrada está en fase de finalización el libro titulado "Los insectos de Sierra Nevada: 200 años de historia". En este caso se trata de una recopilación de los datos más relevantes contenidos en publicaciones científicas sobre insectos nevadenses durante los últimos 200 años. Un interesantísimo trabajo de recopilación bibliográfica y de síntesis de conocimientos. Este libro también se organiza en torno a una serie de fichas que recogen información sobre distintos taxones.

Bueno, qué rara esta entrada, se preguntarán algunos de los cientos de miles de lectores de este su blog ;). No, no me he metido a crítico literario ni mucho menos. Tampoco me dedico ahora a vender libros (o sí ;). La cosa va de cómo de útil es la información contenida en los libros de papel.

A todos nos encantan los libros en formato árbol muerto. Por mucho que haya lectores digitales, lo mejor del mundo mundial es leer un libro en papel. Es una cuestión de gustos sí, pero mucha gente coincide en esto. Pero (ya está aquí el tío de los peros) resulta que vivimos en un mundo donde la información ocupa una parte importante de nuestras vidas y esta información está en formato digital. Ya, ya sé que es fácil tener una versión digital de cualquiera de los libros anteriores. Todos tienen su correspondiente pdf alojado en algún sitio. Pero esa forma de digitalizar contenidos es solo el primer paso. Un primera paso que superamos en los años 90, al principio de la era de internet. Tener tus libros en pdf y creerte que los tienes realmente digitalizados es como considerar que el correo electrónico es equivalente a escanear tus cartas y faxes en papel. Y obviamente no es lo mismo. Por varias razones que trataré de explicar planteando una serie de preguntas:

¿Cómo abordamos el proceso de modificación-reedición de cualquiera de los libros anteriores?. Buf es la primera expresión que se nos viene a la cabeza. Hay que recopilar el material de nuevo, modificar el texto y o las figuras, remaquetarlo todo, llevarlo a la imprenta, etc. Total, un lío de trabajo y también de dinero.

¿Está realmente accesible toda la información contenida en un pdf?. Los buscadores de internet son cada vez más listos y muchos indexan el contenido de un pdf. Pero aún no han aprendido a buscar dentro de las imágenes, gráficas y fotos. Ni tampoco entienden la estructura subyacente en una ficha donde se describe una especie de mariposa, por ejemplo. Así que creyendo que con poner el libro en pdf es suficiente nos equivocamos también.

¿Y qué pasa si hay mucha gente que se muere de ganas de incorporar/editar contenidos de nuestro libro?. Sí, ya sé que esto no es Finlandia ni Estados Unidos, pero aquí también comienzan a aparecer colectivos que albergan conocimiento sobre distintos aspectos del medio natural. ¿Sirve un pdf para registrar la información que aportan estos colectivos?. Es lo que se llama "ciencia ciudadana"y si dejamos algunas suspicacias obvias al margen (que voluntarios hagan el trabajo de científicos técnicos tiene su debate), se trata de una tendencia muy interesante y en auge.

Podría seguir, poniéndole pegas a esto de considerar que subiendo un pdf a una web es suficiente. No lo es si realmente quieres que tu libro siga lozano y dinámico tras el paso de los años ;)

Vale, ¿Qué hacemos entonces?. Pues imagino que hay multitud de opciones diferentes. Pero solo pondré un ejemplo. Seguramente el ejemplo del mayor libro interactivo, actualizable y dinámico que existe: Wikipedia. Se trata de la mayor enciclopedia digital que existe y no es una versión en pdf de la Espasa precisamente... La clave está en el concepto de wiki: una serie de páginas que permiten la inclusión de material multimedia, son editables por los usuarios y pueden mantener una estructura jerárquica si así se desea.

En el Observatorio de cambio global de Sierra Nevada tenemos una wiki. Fue seguramente la primera herramienta que instalamos en aquel viejo servidor llamado "Sacacorchos". Luego vinieron el gestor de bibliografía y otros. Nuestra wiki está en proceso de renacimiento tras un tiempo en parada "técnica". La idea de esta entrada no es hablar de la wiki, pero sí diré que su principal problema ha sido la falta de implicación de los editores en la creación y modificación de contenido. Bueno, eso y que unos rusos decidieron usarla una vez para enviar spam por todo el mundo. Por lo demás la cosa ha funcionado estupendamente.

Todo este rollazo de arriba concluye aquí: Lo ideal habría sido incluir todo el contenido de los libros anteriores en esta wiki. Ahora tendríamos una versión en papel de una edición del libro, una versión en pdf de dicha edición y una versión viva del mismo. Habríamos generado una herramienta en la que los usuarios podrían haber incluido su conocimiento, opiniones y demás. Tendríamos fichas dinámicas de aves, mariposas y otros invertebrados.

Se me dirá que todavía es posible, que podemos hacerlo ahora. Y yo diré que sí, que es posible, pero que ahora es mucho más difícil. Un libro ya maquetado e impreso (o en pdf) es (a efectos de la extracción de la información que contiene) como un linaje celular diferenciado. Tiene poco margen de desdiferenciación. O sea, generar un artículo en la wiki a partir de fichas como las que aparecen aquí, por ejemplo, supone un esfuerzo considerable que pocos estamos dispuestos a asumir (a coste cero como suelen pedirse estas cosas). Sin embargo, si el proceso de "wikificacióin" se aborda en paralelo al de maquetación de un libro, pues la cosa es más fácil y factible.

He tratado de resumirlo en la figura de abajo. El eje x muestra el inexorable devenir del tiempo ;). El eje y muestra de alguna forma (cualitativa) el conocimiento generado en el proceso. Hay como dos vías. La vía A es la tradicional. Acaba en un bonito pdf. Bueno, después de conversaciones como ésta mantenidas con los editores suele acabar intentando convencerles de que no se puede hacer una wiki a partir de un pdf. Por eso he puesto un agujero negro de tiempo entre la vía A y la B. Esa vía B es la deseable porque en realidad combina la maquetación de un libro tradicional con la incorporación de los mismos contenidos a una wiki. Y luego vienen las hordas de usuarios deseosos de editar y mejorar tus contenidos.















lunes, 3 de junio de 2013

Descubriendo la fotosíntesis

La semana pasada tuvimos unos días de fiesta en Granada. Así que pude disfrutar de mis enanos más de lo habitual.

Me estoy dando cuenta de que mi enano mayor (casi 4 años) usa la taza del retrete a modo de asiento para filosofar sobre el sentido de la vida. Además, como le gusta que le acompañe en la necesaria tarea de evacuar aguas mayores, pues disfruto de conversaciones o preguntas como ésta:

"Papá, ¿Cómo es posible que los árboles fabriquen las frutas y el papel higiénico?, ¿Cómo?"

Le expliqué un poco cómo podían hacerlo, pero me puso cara rara (lógicamente). Creyó que le estaba tomando el pelo...

El caso es que nunca antes le he hablado de la fotosíntesis ni de cómo se produce ni nada. Pero sí que he intentado transmitirle cómo los árboles producen flores y éstas frutos y que los frutos se caen al suelo y vuelven a "convertirse" en hojas al año siguiente. Lo de vivir cerca de un río rodeado de chopos y sauces ayuda mucho. Y lo de ir al cole en bici por ese río mucho más ... Su pregunta es una prueba de cómo una mente pequeña y vacía es capaz de discurrir y plantear preguntas lógicas tomando el conocimiento disperso que tienen a su alcance.