Mostrando entradas con la etiqueta cambio climático. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambio climático. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de febrero de 2013

Seguimos escudriñando en el pasado para comprender el presente y simular el futuro ...



Desde el Laboratorio de ecología del CEAMA llevamos ya algunos años tratando de poner en práctica la máxima del título de esta entrada: "Conocer el pasado, para entender el presente y simular el futuro". De una forma menos elegante podría decirse que el pasado pesa, y mucho, tanto en la estructura como en el funcionamiento de los ecosistemas. 

En nuestro ámbito (montañas mediterráneas), el pasado es sinónimo de uso intensivo del territorio: ganadería, cortas, repoblaciones, cortas de nuevo, incendios ... Es fácil darse cuenta de esto: basta con darse un paseo por cualquiera de nuestros montes y tratar de preguntarse el por qué tal bosque ocupa tal espacio o por qué existe ese límite tan neto en esa formación, o qué pinta aquí este olivo a 2000 metros de altitud ... Las respuestas casi siempre tienen que ver con que algún humano estuvo allí hace un tiempo e hizo algo. 

Pero no basta con las percepciones subjetivas para cuantificar el peso del pasado en los procesos ecológicos. Debemos de diseñar metodologías para identificar qué partes del pasado afectan y cómo a qué partes del presente. Suena ambiguo porque es ambiguo y resbaladizo. No es fácil establecer relaciones entre cosas que ocurrieron hace décadas y procesos ecológicos actuales. Además, normalmente la información del pasado de la que disponemos es parcial y muy puntual (es una foto). 

A pesar de estas dificultades, hemos avanzado considerablemente en los últimos años. Con un poco de suerte en breve publicaremos un trabajo sobre el efecto que tienen los cambios de uso del suelo en 1956 en la regeneración de encinas debajo de los pinares de repoblación de Sierra Nevada. Hemos visto que cuanto más intenso era el uso en 1956 menos regeneración de encina se observa en la actualidad. Interesante... Para realizar este estudio hemos utilizado las fotografías aéreas de 1956 y un inventario forestal realizado en 2005. Pero necesitamos más información sobre el pasado:

Y de eso va esta entrada (aunque esté a punto de acabar).

Gracias a la Fundación Biodiversidad dedicaremos todo un año (mayo 2013 - mayo 2014) a recopilar información histórica sobre una serie de montes de Sierra Nevada. En primer lugar bucearemos en mapas de usos antiguos, catastro y otras fuentes documentales para aprender cómo era la cubierta vegetal de Sierra Nevada en la historia reciente. Pero conocer el aspecto del paisaje es solo una parte de esta historia. También es fundamental conocer cómo se usa ese paisaje. Para ello recopilaremos información sobre aprovechamientos históricos en nuestros montes: bellotas, madera, setas, miel, etc. Por último haremos un esfuerzo para intentar conocer más cosas sobre cómo era el clima de Sierra Nevada en el pasado. Recopilaremos series climáticas de colegios, ayuntamientos y otras fuentes difusas.




En definitiva, un proyecto ilusionante en el contexto del Observatorio de seguimiento del cambio global de Sierra Nevada, auspiciado por la Fundación Biodiversidad (vía red de seguimiento de Parques Nacionales, financiado por Ferrovial). De hecho, este proyecto es la Fase III de los que nos financia la Fundación. Empezaron instalando la red de estaciones multiparamétricas de Sierra Nevada (Fase 0), contribuyeron al diseño de la red de Estaciones de Monitoreo Intensivo (Fase I) y también financiaron la instalación de redes sensoriales en una de estas estaciones (Fase II)


lunes, 3 de septiembre de 2012

Volando voy...


Estoy en el aeropuerto de Filadelfia, en los estados Juntitos de América. Vengo de Madrid en un vuelo que ha durado unas 8 horas y ha recorrido unos 5900 Km. Todavía me queda otro vuelo hasta Fénix y luego otro hasta Albuquerque (se llamaba Alburquerque, pero los gringos le quitaron la primera r para poder pronunciarlo sin atragantarse). En total, en las próximas horas habré recorrido un total de 9800 Km. Además, dentro de unos días volaré de Albuquerque a Denver (Colorado) y una semana más tarde volveré a España (o lo que quede de ella). En total de los totales, en los próximos 20 días habré volado un total de 19.000 Km. No es tanto, es más o menos la distancia que solía recorrer en bici todo un año cuando era un jovenzuelo veinteañero.

Y hablando de bicis. Hace mil años que me desplazo en bici. Podría decirse que soy adicto a la bici. Me encanta eso de pedalear con la melena al viento (jeje). Digamos que llevo "trabajando" unos 13 años (sí, soy un viejuno ya). Digamos también que he vivido a una distancia promedio de unos 10 Km del trabajo. Y que la mayor parte de los días o trabajo en casa por la tarde o me quedo a comer en el trabajo. Esto hace que cada día recorra unos 20 Km en bici. Haciendo unas pocas cuentas sencillas me sale que en estos años he recorrido unos 52.000 Km en bici, unos 4000 Km/año. Al precio que está la gasolina me he ahorrado una pasta gansa. Pero no va de dinero esta entrada …

… va de humos:

Cada año que no he ido a trabajar en coche he dejado de emitir a la atmósfera unos 1.300 Kg de CO2. No sé a cuántos dinosaurios o helechos arborescentes del Carbonífero está el Kg de CO2 emitido, pero me suena que es mucho. El caso es que este viajecito a los USA me va a hacer emitir unos 8.550 Kg de CO2, lo que equivale a 6,5 años de ir y venir al trabajo en bici. O sea, que de un plumazo me he ventilado más de la mitad los Kg de CO2 que tenía ahorrados. Toda la vida pedaleando para no echar humo y en un viaje tienes casi números rojos. En fin, tendré que subir más montañas en bici para recuperar la renta ;)

Pero no pasa nada, el viaje no es de placer, sino de trabajo. Voy a una reunión que se llama así: "The unique role of LTER inthe Anthropocene. Collaborative science across scales". Suena bien, tan bien que parece que después de ésta damos con la tecla y salvamos el mundo del colapso ecológico. Reconozco que me apetece el tema. Está bien conocer sitios nuevos, personas nuevas e interesantes. Uno aprende mucho de lo que ve, de lo que lee y de lo que escucha. Además, es una buena oportunidad para lo que queda de iecolab de conseguir cierta proyección internacional con la que sobrevivir un tiempo más. También es una buena oportunidad de reiniciar un bucle de creatividad.

Todas las cosas positivas que le veo a este viaje tienen que ver con el crecimiento personal o con el crecimiento de un equipo de trabajo. Pero sinceramente no creo que saquemos nada en claro que ayude a mejorar el estado de conservación de ningún bosque ni lago ni pradera. Es más, todos los que viajemos al lugar remoto de las montañas rocosas donde se celebra el evento, contribuiremos con unos cuantos miles de Kg de CO2 al cambio climático. Y la reunión va sobre cómo minimizar los efectos de dicho cambio climático. Algo falla aquí, ¿no?

Creo que fallamos como colectivo. Como individuos somos  incapaces de renunciar a parte de nuestro ego o crecimiento personal a cambio de que la sociedad funcione mejor. Por cierto, hablando de ego, en el avión que me llevará a Fénix veo a dos monjes budistas. Esos sí que saben de renunciar al yo. Y sin embargo volarán en mi avión ;)

Y si los científicos concienciados de los problemas ambientales que tiene la actividad humana somos incapaces de minimizar nuestra huella de carbono renunciando a movernos tanto, ¿Qué autoridad moral tenemos para pedirle a una familia que no cruce el charco para ir a Disnely Land?. Pues más bien poca, creo.

Vale, entonces, ¿qué hacemos?. No sé la respuesta. Pero la que me aplico a mí mismo empieza por ser consciente de la contradicción en la que caemos. Esta entrada es un ejemplo de eso. También seguiré yendo en bici y trataré de minimizar los viajes. Siempre intento ir en tren. Y si el viaje es enorme como este, intento hacer que la estancia dure más tiempo para así aprovechar mejor el carbono emitido. Por último, trataré de sacar el máximo partido a estas dos semanas, tratando de aprender todo lo posible sobre buenas formas de gestionar los recursos naturales y adaptar los sistemas ecológicos al cambio global.

Aunque ahora que me acuerdo, no necesitamos ir fuera para aprender formas de alcanzar el desarrollo sostenible. Mirad lo que vi el otro día en un aparcamiento:





La mejor técnica de gestión de los recursos naturales pasa por aparcar el coche y dejar de echar humo… Eso hace que crezcan los árboles ;)

Seguiremos informando desde Nuevo Méjico. Por cierto, hoy, en Madrid, un operario de US Airways me ha preguntado: Pero, Nuevo Méjico no está en Estados Unidos, ¿no?. Me ha recordado al capítulo ese de los Simpson donde el malvado empresario nuclear se pregunta si hay un "nuevo" Méjico …