viernes, 29 de julio de 2011

Cooperar

"Casi todos estamos acostumbrados a trabajar juntos según las líneas de la autoridad establecida. nos reunimos para desarrollar un concepto o promover un ideal, y todo esto requiere convicción, persuasión, propaganda y demás. Este trabajar juntos por un concepto, por un ideal, es completamente distinto de la cooperación que surge al ver la verdad y la necesidad de poner esa verdad en acción. Trabajar bajo el estímulo de la autoridad -ya sea la autoridad de un ideal o la de una persona que representa ese ideal- no es verdadera cooperación. Una autoridad central que conoce muchísimo o que tiene una fuerte personalidad y está obsesionada por ciertas ideas puede forzar o persuadir sutilmente a otros para que trabajen con ella; pero éste no es, ciertamente, el trabajo conjunto de individuos alertas y vitales.

En cambio, cuando cada uno de nosotros comprende por sí mismo la verdad de cualquier problema, entonces nuestra comprensión común de esa verdad conduce a la acción, y una acción semejante es cooperación. Aquel que coopera porque ve la verdad como verdad, lo falso como falso y la verdad en lo falso, también sabrá cuándo no cooperar, lo cual es igualmente importante"

Krishnamurti. El arte de vivir. 1963.

miércoles, 6 de julio de 2011

Conservación basada en la evidencia

El otro día me hablaron del concepto de Conservación basada en la evidencia y me puse a indagar un poco sobre el asunto. Resulta que hay una disciplina científica que se encarga de revisar la bibliografía existente sobre un problema determinado y extraer conclusiones (=evidencias) útiles para mejorar el proceso de toma de decisiones ambientales.

Esta disciplina procede de las ciencias médicas, donde desde hace tiempo se sabe que los avances médicos tardan mucho en llegar desde los ámbitos científicos hasta los médicos que tratan pacientes. La formación de un médico en ejercicio no es suficiente para tomar ciertas decisiones. Además, su trabajo les impide estar al día de los nuevos descubrimientos que se van haciendo y que se publican en las revistas científicas. Se comprobó que buena parte de los médicos ponen en práctica hoy el conocimiento que era novedoso hace 15 o 20 años ... Para abordar este problema se inventaron la medicina basada en la evidencia,
que pretende poner a disposición de los médicos (mediante distintos mecanismos que luego esbozaremos) las evidencias más novedosas y necesarias para el correcto desempeño de su trabajo.

Como pasa en otras ocasiones, las buenas ideas tardan un tiempo en pasar desde la biomedicina a la ciencia de la conservación. Así, la Conservación basada en la evidencia comienza ahora a impulsarse a través de centros específicos y revistas científicas dedicadas expresamente a recoger estas experiencias.Al igual que en el caso de la medicina, la conservación basada en la evidencia surge como consecuencia de un grave problema de transferencia de conocimientos desde la ciencia a la gestión. Algunos estudios han constatado que en más del 70% de los casos, los gestores usan herramientas como el sentido común, la experiencia personal o la de otros, para tomar decisiones ambientales relevantes. He vivido esta situación en primera persona cuando trabajé en la Administración Ambiental de Andalucía. Solía decirme a mí mismo que los gestores toman decisiones usando dos herramientas: el corazón y otro órgano más impúdico situado donde se unen las dos piernas... Pensaba esto sin saber que otros, con mucha más clase, ya habían pensado en el asunto y hasta habían creado una disciplina científica para abordar el problema.

Esto contrasta notablemente con otro hecho demoledor: se estima que desde comenzó la publicación científica se han escrito unos 50 millones de artículos. Supongamos que sólo el 1% de éstos tienen que ver con la ciencia de la conservación, lo que nos da una nada despreciable cifra de unos 500.000 artículos científicos que deberían de tener información útil para que los gestores hicieran su trabajo sin tener que basarse en su sentido común ni en sus palpitaciones.

Con esta contradicción como punto de partida, la conservación basada en la evidencia pretende generar conocimiento útil para que los gestores mejoren la forma en la que toman decisiones. En principio hay tres fuentes principales de evidencias:

  • Artículos científicos: es la principal fuente de conocimiento potencialmente útil, ya que se trata de información validada por el proceso de publicación.
  • Conocimiento experto: el conocimiento de los individuos y su experiencia puede ser una fuente útil de evidencias. Esto es especialmente válido cuando el problema ambiental a abordar no ha sido tratado de manera sistemática por ningún grupo de investigación.
  • Informes técnicos: Se trata de material no publicado en revistas científicas, pero que contiene información valiosa para la solución de problemas ambientales. Suele denominarse como "literatura gris". No me gusta esta denominación porque tiene cierto tono despectivo hacia el trabajo no científico.

Una vez recopiladas las evidencias a partir de las fuentes anteriores, suele darse un proceso de análisis y evaluación de las mismas. Se utilizan técnicas como la revisión sistemática de bibliografía o los metaanálisis para extraer el conocimiento realmente útil para los gestores. Los resultados obtenidos han de ser mostrados de manera amigable y fácilmente comprensible, de forma que sea fácil incorporarlos a los procesos de toma de decisiones.


ResearchBlogging.org






Sutherland, W., Pullin, A., Dolman, P., & Knight, T. (2004). The need for evidence-based conservation Trends in Ecology & Evolution, 19 (6), 305-308 DOI: 10.1016/j.tree.2004.03.018

Jinha, A. (2010). Article 50 million: an estimate of the number of scholarly articles in existence Learned Publishing, 23 (3), 258-263 DOI: 10.1087/20100308

Stewart, G., Coles, C., & Pullin, A. (2005). Applying evidence-based practice in conservation management: Lessons from the first systematic review and dissemination projects Biological Conservation, 126 (2), 270-278 DOI: 10.1016/j.biocon.2005.06.003

domingo, 19 de junio de 2011

Yo #soy15m

Como parte del #15m me declaro una persona pacífica y condeno radicalmente todo tipo de violencia: la de los violentos infiltrados en nuestras manifestaciones, y la del Estado, que ha causado más dolor y heridos. Además, condeno la manipulación mediática que enfatiza la información sesgada, parcial o errónea con el propósito de demonizar a los ciudadanos.
Si me manifiesto en la calle es porque:
  • Mi participación como ciudadano se ha reducido a votar a listas cerradas cada cuatro años para ver cómo los representantes de los ciudadanos no respetan lo prometido en su programa.
  • Se hacen leyes a favor de grupos de interés en vez de hacerlas a favor del conjunto de la sociedad.
  • Se invierten recursos públicos para ayudar a minorías poderosas, y no a quienes están pasando situaciones desesperadas ocasionadas por la especulación financiera.
  • Los grandes partidos están más preocupados por mantener su poder que por ofrecer soluciones para superar esta crisis histórica.
  • Está a punto de firmarse un “Pacto del Euro” que consiste fundamentalmente en medidas para reducir la inversión pública en servicios esenciales.
  • Desde diferentes órganos del estado se ha insultado a los ciudadanos, e incluso se ha justificado el recurso a la violencia contra manifestantes pacíficos.
Como parte del #15m, acepto y respeto la diversidad ideológica del movimiento. Cuando participo en una manifestación no reclamo un régimen o una ideología en concreto, ni un modelo social no democrático, ni la eliminación de los partidos o los parlamentos. Lo que reclamo es una democracia mejor y más humana que, entre otras medidas, necesita urgentemente:
  • Cambios en la Ley Electoral para permitir una mejor y más directa representación de los ciudadanos en los parlamentos y una mayor participación ciudadana en las decisiones importantes.
  • Aprobación de una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para obligar a la publicación en formatos adecuados y reutilizables de todos los gastos, decisiones y reuniones con grupos de presión por parte de funcionarios y cargos públicos.
  • Tolerancia cero a la corrupción de candidatos y cargos públicos, y controles ciudadanos para la exigencia de responsabilidad política.
  • Separación clara, real y efectiva de los poderes del estado.
  • Control fiscal efectivo de grandes fortunas y operaciones financieras; eliminación de privilegios fiscales a cargos electos.
  • Políticas encaminadas a solucionar de forma efectiva los problemas hipotecarios y de vivienda.
  • Servicios públicos de calidad, fundamentalmente salud, justicia y educación.
  • Eliminación de las leyes que permiten el control administrativo de Internet. La red ha demostrado ser esencial para la libertad de expresión y para responder al peligro de manipulación mediática.
  • Por todas estas razones volveré a salir pacíficamente a la calle el 19 de junio, #19j.
Si estás de acuerdo, aprópiate del texto y divúlgalo (enlace al documento original)

sábado, 18 de junio de 2011

Yo, nosotros, ellos ...

Durante los 13 años que llevo trabajando en el ámbito del medio ambiente y la ecología he vivido en primera o segunda persona varias estrategias diferentes de trabajo. Me gusta polarizar las cosas para entenderlas y para explicarlas, así que trataré de describir esas diferentes estrategias a partir de dos posiciones extremas. Las he nombrado en función del tipo de profesionales que generan (en mi opinión):

Opción 1: Creadora de individuos brillantes. Según mi experiencia es la forma de trabajar más frecuente en el ámbito de la investigación. Con este método se generan individuos brillantes que tienen una gran capacidad de trabajo. Controlan con soltura multitud de técnicas analíticas, escriben fácilmente en inglés, etc. Unos fieras, vamos. Pero suelen tener una reducida capacidad de trabajar en equipo. No entienden bien el nosotros. Han sido educados (por omisión, más que por comisión) en el yo y en el individualismo. Más concretamente, son incapaces de colaborar con alguien si el objetivo de dicha colaboración no es publicar un artículo científico. Podríamos describirla contando los pasos que daría una hipotética persona que entrara en un hipotético grupo de investigación tras finalizar la carrera (y el master ...):
  1. Has terminado la carrera y quieres investigar. Te gusta eso de contribuir al avance del conocimiento y quizás crees que tu trabajo ayudará a mejorar el mundo.
  2. Te fijas en un profesor que te gustó y/o él/ella se fija en ti (no suenan violines, no es para tanto)
  3. Empiezas tu carrera investigadora con una beca para hacer la tesis doctoral.
  4. Tras unos meses alguien te sugiere que envíes una comunicación a un congreso. Tu nombre va el primero, ¡qué ilusión!. Comienza así una íntima relación entre el yo y el trabajo que desempeñas.
  5. En uno o dos años tendrás meridianamente claro lo importante que es que tu nombre aparezca el primero en algo: publicaciones, comunicaciones a congresos, presentaciones informales, etc. Se establece una íntima relación entre tu grado de satisfacción personal en el trabajo y el número de artículos con tu nombre. No trabajas para publicar, pero ver tu nombre escrito (sobre todo en inglés) hace que tu trabajo sea más gratificante. Además, es la única forma de estabilizar tu situación profesional.
  6. Mientras, tu director de tesis no ejerce como tal. Paga las facturas, eso sí, pero no te enseña nada. Su forma de transmitirte su experiencia y conocimientos sobre el ámbito temático de tu tesis es diciéndote que leas artículos científicos (escritos por otros a los que como tú les gusta ver su nombre escrito en inglés ...). Tú empiezas criticando esta escasa participación en el devenir de tu tesis. Pero pronto conquistas el tema de investigación y lo conviertes en tuyo: mi tesis, mi línea de investigación.
  7. Cuando estás en la fase final de tu tesis, se establece una relación compleja con tu jefe: lo odias profundamente. Él (él en masculino. Si esta historia estuviera protagonizada por mujeres quizás sería diferente, seguramente mejor) está deseando que termines porque ya no haces exactamente lo que él te dice. Te estás haciendo independiente, con ideas propias. Y si tus ideas cuestionan las suyas, tienes todas las de perder.
  8. Lees tu tesis (sobresaliente cum laude, por supuesto) y te lanzas a la búsqueda de una beca postdoctoral. Ya eres doctor y una parte de tu subconsciente ha cambiado. Tu yo ha crecido. Consciente o inconscientemente consideras que tienes derecho a tener tu propia línea de investigación, e incluso a fundar tu propio equipo. Quizás sin saberlo estás reproduciendo el esquema: Tu jefe te inculcó con su actitud una visión individualista del trabajo. Todo se centra en el yo. Claro que colaboras con otros, pero de forma muy epidérmica: le pides a un investigador senior que aporte un párrafo o dos a tu último artículo, participas en un proyecto de investigación en el que os reunís una vez al año, ayudas a los investigadores jóvenes, etc. Todo esto está genial, pero no hay interacción profunda.
  9. Consigues una beca postdoctoral en alguna ilustre universidad europea o americana. Escribes un montón de artículos de impacto y con un mucho de suerte consigues volver a casa con una beca (Juan de la Cierva, Ramón y Cajal, ...). Tienes casi 40 años ... Empiezas a ser consciente de que pronto tendrás a gente a tu cargo, pero no tienes ni la más remota idea de cómo se gestiona un grupo de personas. Lo más probable es que reproduzcas el modelo de tu jefe: crearás otro yo brillante incapaz de sentirse parte de un grupo.
Opción 2: Creadora de grupos escurrebultos. He vivido esta modalidad en la "Administración Pública". Su principal producto es una persona que no siente el trabajo como suyo, sino que éste pertenece a una entidad superior ("la casa", suelen llamarla), de la que no se sienten especialmente orgullosos. Las decisiones que adopta están movidas o bien por la ley o bien por un superior que tiene que estar todo el día con el látigo en la mano. No es que sea un incompetente ni esté mal formado, es que no ha aprendido que el trabajo es una forma (como otra cualquiera) de crecimiento individual. Suelen ampararse en que el sistema hace aguas por todos lados para no mover ni un dedo por cambiarlo. Suelen andar con las manos en los bolsillos. En los casos más agudos, se dedican todo el día a no hacer nada (ni siquiera leer el periódico). Siguiendo el procedimiento anterior, vamos a describir los paso que daría una persona para ser etiquetado en este grupo:
  1. Has terminado la carrera y quieres cambiar el sistema desde dentro. Surge la oportunidad de que te contrate la Administración Ambiental durante un tiempo. O bien te has sacado unas oposiciones.
  2. Eres técnico encargado de un aspecto concreto de las competencias de tu Administración: caza, pesca, biodiversidad, uso público, etc.
  3. Pasan unas semanas hasta que le pillas el truco al tema. En realidad no es tan difícil. Tu trabajo te parece un auténtico chollo: es fácil, sales al campo de vez en cuando, eres fijo y además tienes las tardes libres.
  4. Como te gusta y te lo crees trabajas un poco más de lo que te pagan. Cuando esto ocurre más de una vez, alguien te dice con sorna: "Pero hombre Pepe, ¿por qué trabajas tanto?, ¿Es que vas a heredar “la casa”?. Es el principio del fin ...
  5. Pasan unos pocos meses y ya conoces bastante bien cómo funciona el asunto. Ves que hay cosas que podrían mejorarse considerablemente. Esto siendo generoso. Hay cosas que deberían rehacerse desde cero. Intentas transmitir tu diagnóstico a tus superiores. Te responden con diplomacia algo así: "Pero piltrafilla, angelico, esto ha sido así siempre y no vas a cambiarlo tú ahora de la noche a la mañana".
  6. Tu trabajo es revisado por otras dos o tres personas. Tu nombre no aparece nunca en ningún sitio. Con suerte se ven tus iniciales al principio de los expedientes que llevas. Te das cuenta de que tus compañeros siempre echan la culpa de todo lo malo al "sistema". Al principio te parece mal esa actitud, pero…
  7. De repente, un día, así como el que no quiere la cosa, como si fuera una revelación, te das cuenta de que eres totalmente prescindible. Nadie valora tu trabajo. Si sacas expedientes diligentemente, nadie te felicita ni te premia. Si no los sacas y te tocas la churra, tampoco te regañan. El hormiguero en el que trabajas acabaría "sacando" el trabajo por ti si tú no estás. Y si no lo sacas tampoco pasa nada. No hay premios ni castigo. No hay presiones selectivas: empiezan a expresarse mutaciones deletereas ...
  8. No sabes muy bien cómo, pero un día te descubres echándole las culpas a "la casa" de lo mal que funciona todo. Oyes a lo lejos en tu mente una alarma. Pero se calla pronto. Ellos tienen la culpa de todo.
  9. Meses después ya no se oyen alarmas. Sólo un gruñido permanente que te hace estar de mala leche todo el rato. Enfadado con un sistema contra el que ya no quieres luchar. Enfadado contigo mismo (sin darte cuenta) porque te has rendido.
  10. Tu yo se ha disuelto en un grupo especializado en escurrir el bulto: ellos. Nadie asume responsabilidades, amparándose en un sistema enfermo y en un nosotros mal entendido. Tu trabajo ya no mola tanto. Te quejas de que hay días que tienes que trabajar por la tarde. Incluso hay veces que tu siesta no llega a las dos horas de duración. Eso te indigna (perdón por el uso de esta palabra en este contexto, con la que está cayendo).
Sí, es verdad que son dos situaciones extremas y como tales no son aplicables a todos los casos. No pretendo generalizar en absoluto. Se trata sólo de un ejercicio de simplificación.

Quizás el haber vivido ambos extremos explique que últimamente ande un poco obsesionado con la búsqueda de la piedra filosofal: Creación de entornos de trabajo en los que individuos brillantes* sean capaces de crear equipos comprometidos.

Hoy, por primera vez en mucho tiempo y después de volver de unas jornadas en el Parque Natural de Collserola, he tenido la sensación de que vamos por buen camino. No sabemos bien a dónde lleva este camino ni si seremos capaces de llegar. Pero a veces las cosas cambian. Gracias a nuestra “otra forma de hacer las cosas” hemos contribuido a añadirle el apellido colaborativo a estas jornadas. Hemos sido nosotros por primera vez en mucho tiempo. Ni yo, ni ellos, sino nosotros. Es un primer éxito. Vendrán más. En breve ...

* Entiéndase brillante como alguien que brilla. Y lo puede hacer por varias razones que considero igualmente válidas. Desde tener ideas científicas estupendas y saber llevarlas a cabo, hasta generar buen ambiente de trabajo.


lunes, 13 de junio de 2011

Dinero y conciencia: humanidad deshumanizada

Dura casi dos horas, pero merece mucho la pena .




Habla de dinero, concretamente de qué hacemos con él. También trata de crisis, pero no de la que nos preocupa a nosotros, sino de esa otra que lleva matando a miles de personas de hambre cada día durante los últimos 50 años.

Por cierto, el conferenciante se llama Joan Melé. Es un banquero. Un pez gordo, de hecho. Pero lo es de un banco especial: Triodos.

No tiene desperdicio...

viernes, 6 de mayo de 2011

Rutinas

Confieso que me gustan las rutinas. No es sólo porque viva con una Rut ;) Es más bien que cuando estoy en mitad de una actividad rutinaria, mi mente se relaja y mi yo más profundo se expande ganándole terreno (por fin) al yo superficial lleno de correos electrónicos por mandar, reuniones pendientes y demás tareas inmediatas y epidérmicas. Suena un poco raro. Seguramente lo será. Pero durante el desarrollo de estas actividades rutinarias puedo pensar en cómo me siento, hacia dónde voy o quiero ir, etc.

Llevo una semana redescubriendo la rutina de ir a trabajar. Hace años, cuando estudiaba en la facultad, ir a la Universidad era uno de los mejores momentos del día. Vivía a unos 15 Km del centro y tenía que coger un autobús y luego dar un paseo de unos 15 minutos hasta mi clase. Disfrutaba viendo a la gente conocida entra en el bus y cruzándome con esos amigos anónimos que pasan todos los días por el mismo sitio al a misma hora. Desde hace unos días he cambiado de casa. Ahora vivo más lejos de mi sitio de trabajo. Y aunque parezca una paradoja, disfruto más de los días. Puede que se deba a que veo esto desde mi ventana:


Y además el paseo en bici desde mi casa al trabajo es impresionante. Cada día veo cómo va de agua el río, cuántas especies están floreciendo y respiro el aroma de las estaciones. Es estupendo sentir de nuevo la rutina de pedalear por terreno conocido y amigable. Es como lo que siente un bebé al oir el latir del corazón de su madre. El sonido del río, el sortear de los baches y el respirar acelerado me dan serenidad... (puede resultar cursi. De hecho, es posible que lo sea, pero me encanta)

Por las mañanas, cuando voy al trabajo me cruzo con gente mayor que da paseos desde Granada hasta Cenes, río arriba. Ya empiezo a reconocer sus rostros y a incorporarlos a mi rutina diaria. Por las tardes, cuando vuelvo a casa me cruzo con chicos y chicas jóvenes y tiposos/as que corren para mantenerse en forma. Muchos días voy o vengo con mi pequeño Eloi de copiloto. Le encanta que cojamos flores para su madre (a la vuelta) o para su profe de la guarde (a la ida)...

Y si algún día se me hace tarde puedo ver atardeceres como éste:


Total, todo para decir que mi vida ha cambiado en los últimos días. Pero es más bien por lo de arriba, no por que me vaya a casar, como dicen algunos. Lo cual, por cierto, es mentira podría ;)